jueves, 5 de enero de 2017

Opinión. El derrumbe de la sanidad pública


Conjurados para burlar

Los responsables políticos se empeñan en negar la crítica situación de la asistencia sanitaria pública en Málaga.

HÉCTOR MUÑOZ. Málaga

Es lo más parecido al fraudulento juego del trile. Esconden la bolita para que nadie la encuentre. Y así, la casa siempre gana. Esta es la conclusión a la que se llega tras conocerse el análisis de la delegada de Salud de la Junta de Andalucía sobre el estado actual de la sanidad en Málaga, según se desprende del contenido de un reciente informe oficial remitido a una asociación ciudadana.

Más de 250 camas fueron cerradas en la capital de Málaga durante las navidades del 2015, entre el Hospital Clínico y los cuatro pabellones del Regional Carlos Haya. Este dato pudo conocerse a través de un documento interno —'Plan Navidad Año 2015'—, con membrete de la Consejería de Salud. Todos los profesionales de estos hospitales saben que este año ha ocurrido lo mismo. Pero esta vez sin un papel que pueda filtrarse de nuevo. «Dígame caballero: ¿dónde está la bolita?».

Según varios testimonios del personal de enfermería de la UCI del Carlos Haya, durante estas entrañables fiestas cierran todo un módulo de dicho servicio; el motivo oficial atiende a la imperiosa necesidad de realizar algunas reformas menores. Sin embargo, el verano pasado se dedicaron a destripar el Servicio de Urgencias —para hacer una chapuza de cara a la galería, dicho sea de paso— y no se interrumpió la asistencia. «Apueste, señora, y dígame: ¿dónde está la bolita?».


Ana Isabel González de la Torre es la delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía en Málaga, desde que en mayo del pasado año su antecesora en el cargo ascendiera hasta terminar siendo diputada por el PSOE en el Congreso de los Diputados. González de la Torre, de 40 años, trabajó como enfermera en el Hospital Costa del Sol —empresa pública— desde 1999 a 2015, año en que salió en excedencia para emprender su carrera política en las filas del PSOE: concejala del Ayuntamiento de Marbella, directora del Distrito sanitario Marbella-Este, Diputación Provincial… Una meteórica carrera en muy poco lapso de tiempo.
Ana Isabel González de la Torre                                                                La Opinión de Málaga

Dice la delegada que ahora trabaja para que «la asistencia sanitaria en Málaga siga siendo eficiente»; afirma rotundamente que en los hospitales «no se cierran camas en ningún periodo del año». Estas declaraciones forman parte de un informe, firmado por ella y enviado a la Plataforma por la Calidad de la Sanidad Malagueña (Placasama), cuyo contenido aparece publicado en la web de esta asociación ciudadana.

La prensa malagueña se hace eco, en estos días de mazapanes y viejas tradiciones, del caos en el que la pésima gestión política —pésima por política, no tanto por incompetencia, que también— ha sumido el bien público más preciado. La Opinión de Málaga, por poner un ejemplo, informaba ayer del colapso de las urgencias en el Hospital Carlos Haya; citando fuentes sindicales y de trabajadores del centro, cifra en 170 el número de camas cerradas y describe escenas de otros mundos, de otros tiempos, por la falta de profesionales que no son sustituidos en sus vacaciones de Navidad: demoras de diez horas, enfermos graves en camillas sin los cuidados pertinentes, o menos graves que tienen que cambiarse de ropa en presencia de otros…

Impasible, la Dirección responde que todo se debe a las fechas. Lo de siempre: el frío, la gripe, «ninguna incidencia que resaltar» y «la atención está garantizada». Mas, ¡oh, sorpresa!, este año hay novedades: según el diario citado, los responsables aseguran que la ocupación del hospital no es completa sino solo del 82%; casi les falta añadir que el que no ingresa es porque no quiere. Los trileros mueven los vasitos tan distraídamente que cuesta seguirlos: «Dígame, bella señorita: ¿dónde está la bolita?».

Según Placasama, los recortes de la Consejería de Salud en materia de contratación están afectando gravemente la asistencia médica en urgencias. Esta plataforma ciudadana maneja datos que hablan por sí solos: los puestos de facultativos sin cubrir, en estas fechas, llegan a ser hasta el 41% del total. Eso es mucho, no hay duda, pero González de la Torre declara que está contemplada la contratación necesaria para suplir las vacaciones navideñas del personal. Aquí, en este juego semántico, radica la cuestión: qué se entiende por contemplar y cuánto es lo necesario. «¡Acérquese, joven! Mire lo fácil que es ganar aquí: ¿dónde está la bolita?».

De otro lado, no parece que el equipo que asiste a la delegada ande muy afinado últimamente, por lo que se deduce del informe enviado a Placasama. Recomendarle que cite un estudio mundial —sí, sí, mundial— para justificar su política de ocupación hospitalaria y deslumbrar al personal, no es una gran idea. Entre otras muchas razones porque no se lo traga nadie. Asegurarle que hay un circuito especial para la atención de enfermos inmunodeprimidos, cuando —según la asociación— todo eso se reduce a proporcionarles una mascarilla, es un desatino, por no decir una barbaridad.

Una buena mesa de trile no solo depende de la habilidad del trilero moviendo los vasos y escondiendo la bola; se necesitan dos buenos 'ganchos' —que simulan ganar fácilmente grandes fajos de billetes—, y varios 'aguadores' confundidos entre la muchedumbre para dar el aviso cuando el timo es descubierto y, sobre todo, con el tiempo suficiente para poner pies en Polvorosa.

De esta manera, y de forma muy similar al proceso de gestión política, solo se consigue un trabajo profesional, bien hecho, cuando los miembros del equipo están concienzudamente coordinados, organizados y… conjurados para burlar.





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