sábado, 21 de marzo de 2015

Reflexiones de última hora

¿Podremos?
HÉCTOR MUÑOZ. MÁLAGA

Que nadie se lleve a engaño. El lunes 23, a las siete y media de la mañana, el andaluz despertará del dulce sueño de las promesas electorales de Susana y Moreno o de la pesadilla de llevar meses soportando el peso del hormigón con el que están hechos sus caretos. O lo que es más verosímil: de ambas cosas a la vez.

Que nadie se engañe: el lunes 23 los mezquinos de arriba seguirán pisando a los miserables de abajo. Con tiernas palabras y sonrisa compasiva. Con las excusas de siempre y las botas de acero, las de diario. El parado, al paro. El desahuciado a buscarse la vida. Los profesionales, al olvido. La cultura a la televisión. Los libros al cajón. La ciencia al cuarto oscuro para seguir siendo lascivamente abusada por políticos, expertos de mierda y grandes corporaciones. La información, a un viento solo interesado en soplar siempre en la misma dirección. La justicia a la cápsula del tiempo. La libertad a la Constitución. La dignidad… al carajo.
Se acabó la fiesta, como dice Serrat: “La zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal”.

Que nadie se equivoque: el lunes 23 abrirán las bolsas y madrugarán los especuladores. Los mismos ineptos gestionarán hospitales y centros de enseñanza públicos, a lo mejor con traje limpio y nuevo pin en la solapa, pero con las uñas negras de trepar por la inmundicia, agarrarse al asfalto o arrastrarse por la mugre de los despachos.
Desde este blog se ha defendido la abstención ―y se defiende― como un derecho tan respetable como el de votar[1]. La élite mediática, aliada con la financiera y la política, se ha ocupado todos estos años de reducir este fenómeno ―estadísticamente relevante― a una cifra anecdótica que solo se menciona, y de soslayo, en los resultados electorales; pocos análisis serios y desinteresados se han dedicado a esa minoría aplastante de ciudadanos hartos de este sistema sucio, podrido, caduco y acomodado.
Pudiera ser que mañana estos desengañados ―muchos desde el 82― se liaran la manta a la cabeza y se plantaran en su colegio electoral para votar a los que nunca han estado y para echar sin paliativos a los hampones que han colonizado la administración durante tantos años, desde San Telmo al último despacho del rincón más perdido de la geografía andaluza.
Porque peor, imposible: Andalucía está a la cola de Europa en empleo, la Junta está marcada por la corrupción, maltrata y malpaga a sus abogados del turno de oficio, a sus médicos y a otros muchos profesionales con responsabilidades imprescindibles para que los valores constitucionales aspiren a ser algo más que letra impresa.
Mañana la minoría aplastante puede cambiar el rumbo, o al menos intentarlo, incluso asumiendo el riesgo de volver a ser engañada. Ya no importa tanto por los que puedan llegar ―entre los que, por cierto, hay gente muy preparada y desde luego mucho más que la Díaz o el Moreno― como por que se vaya de una jodida vez esta grey de babosas y pisaverdes que solo saben colocarse en la foto y acopiar puntos para escalar en su carrera política. Poder, se puede.
¿Podremos?

8 comentarios:

  1. Pues nada, Héctor. Buen vaso del canopo.
    Mañana los abstencionistas según pronóstico dareis vuestro no-voto a:
    -21% PSOE
    -19% PP
    -18% Podremos
    -16% C's
    Y si no, pues más o menos. Gracias a los que se abstienen el voto de los que votan vale más :-)

    Ahí te mando un video: Podemos estar peor...
    https://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=j4JuVDyahcY

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    1. Hola Paco.
      En primer lugar, gracias por leer mi humilde tribuna. Y disculpa si, a pesar de comentar desde el anonimato, te llamo por tu nombre, pues sé que eres Paco Cabrera.
      Respecto a las estadísticas que expones, ignoro la fuente y su credibilidad; en cualquier caso, si es la misma que la de las últimas que me enviaste (antes de las europeas), el margen de error es bastante amplio.
      En cuanto al vídeo, si tu intención era sorprenderme siento decirte que ya lo conocía; normalmente cuando escribo sobre algún asunto suelo documentarme suficientemente. Tan valiosos son los testimonios de unas partes como los de las otras. En este caso, la pieza a la que te refieres es un vídeo alojado en una página personal, cuyo autor se define como "un ciudadano cualquiera" que dice no representar "a ninguna asociación, ni a ningún partido político". Sin embargo, este ciudadano cualquiera inserta otro vídeo en el que explica las razones por las que simpatiza con Vox, otro de los partidos que concurren a las elecciones y con cuyas propuestas parece estar de acuerdo.
      Bien. En cuanto al primero, el que me has enviado, tiene el mismo discurso y los mismos elementos retóricos que esgrimen los medios de comunicación más reaccionarios de nuestro espectro mediático (13TV, La Razón); es un documento audiovisual de contrapropaganda para intentar contrarrestar la propaganda de otro partido, en este caso Podemos. Comentar su contenido me parece ocioso porque demuestra una gran ignorancia sobre conceptos básicos y porque su linea argumental podría ser la de los contertulios de Sálvame. Uno ya no está para estas cosas.
      Respecto del vídeo que este mismo señor publica en su misma página de Youtube, es claramente propaganda de Vox; tampoco lo comentaré porque me sobra con las declaraciones del candidato de este partido: una formación política ultraderechista, xenófoba, homófoba, anacrónica y, afortunadamente, sin futuro electoral. Las camisas azules son de otra época y ahora no se llevan tanto.
      En cualquier caso, respeto a sus simpatizantes y votantes, siempre que ellos hagan lo mismo con las normas básicas de convivencia. Supongo que este partido defenderá los intereses de los que lo financian. Los míos, desde luego, no. Claro que, yo no tengo grandes propiedades, salvo mi casa y mi independencia, ni acciones en bolsa u otro tipo de inversiones financieras; igual los que las tengan puedan temer algo de partidos como Podemos: el miedo es libre, estimado compañero. Libre e irracional.
      En algo estoy de acuerdo: podemos estar peor, solo hay que preguntar a los que padecieron la Guerra Civil.

      Un cordial saludo.
      Héctor.

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  2. Seguirán mandando los de siempre. Los que no se han presentado a las elecciones. Los que dictan a los ineficaces y corruptos gobiernos que tienen y no tienen que hacer. El pueblo andaluz ha hablado. Un abrazo Hector. Alfonso

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    1. En primer lugar, disculpas por la demora en responderte. En segundo, agradecer tu comentario y tu participación.
      En cuanto a lo que escribes, pues qué te voy a decir, que esa es la realidad: nos gobiernan poderosos intereses y no esos muñecos que salen de las urnas. En este punto quisiera hacerte dos reflexiones: una es que esto es así desde la conformación de los primeros estados democráticos, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando la burguesía financiera, comercial e industrial se percató de que el látigo había dejado de ser el camino y de que era mejor mover los hilos desde los despachos que dar la cara ante la ciudadanía. Fueron necesarios el nacimiento de una conciencia de clase y dos guerras mundiales para que los buitres se inquietaran y decidieran aflojar la soga: el estado del bienestar. Un caramelo que duró cincuenta años, una insignificancia en la historia de la humanidad. Como tú, no soy optimista en este aspecto porque la clase política es incapaz de desafiar a los poderosos (los de verdad) y, además, no le interesa.
      Sin embargo, sí que palpo una ruptura, una pequeña grieta que se hace mayor muy lentamente, sí, pero que ya se puede ver. Y esto es gracias al trabajo de mucha gente honesta y al brutal cambio que en el paradigma comunicativo ha supuesto la aparición de Internet que, a pesar de su inevitable ruido informativo, permite acceder a fuentes que el poder ya no puede ni podrá controlar por muchas zancadillas que quieran ponerle. Como la imprenta, el telégrafo, la radio o la televisión, la Red supone un salto evolutivo, con la diferencia de que es imposible domarla y controlarla como hicieron con los anteriores. Si no se cargan antes el planeta con su codicia y sus agresiones medioambientales, y los de a pie no contribuimos a ello con un consumismo ciego, impuesto pero inadvertidamente cómplice, es posible que nuestra descendencia los vea caer despellejados. Ánimo, amigo.
      La otra reflexión viene al caso de algo que he oído y leído mucho estos días: los andaluces tenemos lo que nos merecemos. Esto, que no deja de tener su parte de razón, es muy matizable. Para empezar, los andaluces han metido en San Telmo quince molestos granos que darán mucho que hablar. No es un hecho baladí, por mucho que el establishment pretenda miniaturizarlo. Han sacado a 17 señoritos del PP y han dejado a Susana Díaz como estaba, pero sin su novia de Izquierda Unida. Yo creo que es el comienzo del fin. Además, ahora será posible, espero, una comunicación fluida con esos quince nuevos parlamentarios, a los que estoy dispuesto a tener perfectamente informados de todos los avatares que se produzcan en mi ámbito: tropelías de Doñas y compañía serán comunicadas con pelos y señales. Con nombres, apellidos y todo lujo de detalles. No es una victoria pero tampoco es poca cosa, Alfonso. ¿El resultado podría haber sido mejor? Puede que sí, pero hay que tener en cuenta un dato: en Málaga, el PSOE ha ganado a costa de la provincia, no de la capital. Dejaremos esta lectura para otro día, pero seguro que algo tienen que ver el PER, la permisividad consciente ante la economía sumergida, la edad, las pensiones y la tasa de alfabetización.

      Un abrazo.

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  3. Seguirán mandando los de siempre. Los que no se han presentado a las elecciones. Los que dictan a los ineficaces y corruptos gobiernos que tienen y no tienen que hacer. El pueblo andaluz ha hablado. Un abrazo Hector. Alfonso

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    1. En primer lugar, disculpas por la demora en responderte. En segundo, agradecer tu comentario y tu participación.
      En cuanto a lo que escribes, pues qué te voy a decir, que esa es la realidad: nos gobiernan poderosos intereses y no esos muñecos que salen de las urnas. En este punto quisiera hacerte dos reflexiones: una es que esto es así desde la conformación de los primeros estados democráticos, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando la burguesía financiera, comercial e industrial se percató de que el látigo había dejado de ser el camino y de que era mejor mover los hilos desde los despachos que dar la cara ante la ciudadanía. Fueron necesarios el nacimiento de una conciencia de clase y dos guerras mundiales para que los buitres se inquietaran y decidieran aflojar la soga: el estado del bienestar. Un caramelo que duró cincuenta años, una insignificancia en la historia de la humanidad. Como tú, no soy optimista en este aspecto porque la clase política es incapaz de desafiar a los poderosos (los de verdad) y, además, no le interesa.
      Sin embargo, sí que palpo una ruptura, una pequeña grieta que se hace mayor muy lentamente, sí, pero que ya se puede ver. Y esto es gracias al trabajo de mucha gente honesta y al brutal cambio que en el paradigma comunicativo ha supuesto la aparición de Internet que, a pesar de su inevitable ruido informativo, permite acceder a fuentes que el poder ya no puede ni podrá controlar por muchas zancadillas que quieran ponerle. Como la imprenta, el telégrafo, la radio o la televisión, la Red supone un salto evolutivo, con la diferencia de que es imposible domarla y controlarla como hicieron con los anteriores. Si no se cargan antes el planeta con su codicia y sus agresiones medioambientales, y los de a pie no contribuimos a ello con un consumismo ciego, impuesto pero inadvertidamente cómplice, es posible que nuestra descendencia los vea caer despellejados. Ánimo, amigo.
      La otra reflexión viene al caso de algo que he oído y leído mucho estos días: los andaluces tenemos lo que nos merecemos. Esto, que no deja de tener su parte de razón, es muy matizable. Para empezar, los andaluces han metido en San Telmo quince molestos granos que darán mucho que hablar. No es un hecho baladí, por mucho que el establishment pretenda miniaturizarlo. Han sacado a 17 señoritos del PP y han dejado a Susana Díaz como estaba, pero sin su novia de Izquierda Unida. Yo creo que es el comienzo del fin. Además, ahora será posible, espero, una comunicación fluida con esos quince nuevos parlamentarios, a los que estoy dispuesto a tener perfectamente informados de todos los avatares que se produzcan en mi ámbito: tropelías de Doñas y compañía serán comunicadas con pelos y señales. Con nombres, apellidos y todo lujo de detalles. No es una victoria pero tampoco es poca cosa, Alfonso. ¿El resultado podría haber sido mejor? Puede que sí, pero hay que tener en cuenta un dato: en Málaga, el PSOE ha ganado a costa de la provincia, no de la capital. Dejaremos esta lectura para otro día, pero seguro que algo tienen que ver el PER, la permisividad consciente ante la economía sumergida, la edad, las pensiones y la tasa de alfabetización.

      Un abrazo.

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  4. Pues como bien pronosticaste nos hemos levantado hoy con la misma sensación con la que llevamos años levantándolos. La sensación de esto no va a cambiar nunca y de la bota en el gaznate. Ante esto solo puedo pedir que nos sigan contratando aunque sea al 75% porque por lo visto no se puede pedir más. Asco de país.

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    1. Igualmente te digo, Pilar, disculpas por la demora en responderte y agradecido por tu comentario y participación.
      No era muy complicado acertar con la predicción y en este asunto te remito a lo que acabo de responderle a Alfonso.
      No sé si tu situación contractual cambiará o no, en qué sentido ni cuando. Lo normal es que con el tiempo adquieras estabilidad. En cualquier caso, eres muy joven y tienes un mundo para comértelo, no te desanimes. Dentro de unos años el 75 o el 100% dejarán de ser tu problema, pero siento anunciarte que tendrás uno mucho peor: tus condiciones laborales. Te verás, si nadie lo remedia, con 56 años y una mochila llena de experiencia, en la policlínica como el primer día que entraste de residente. Que en mi caso van a hacer 27 años. Tendrás que soportar que cuatro pelagatos te digan por teléfono lo que tienes que hacer. Tendrás que aguantar los improperios de un público malcriado por la propaganda oficial. Tendrás que sufrir los defectos y los vaivenes continuos del sistema, los nuevos circuitos y las normas novedosas que alguien se saca periódicamente del periné para justificar su cargo. Te darás cuenta de que todo eso de los consensos, los expertos, las guías y la evidencia científica tienen más de falacia que de realidad. Que más que celo por los enfermos, son un intento premeditado y organizado de los que te mandan, para anular tu iniciativa y tu personalidad. Y de paso medrar, para ellos mismos y para gloria de otros. Y lo que es peor: verás cómo algunos amigos y compañeros no eran, en realidad, ni una cosa ni la otra. Colaboracionistas por cuatro duros, te venderán a la que te descuides, solo con su silencio. Y te dolerán las piernas a las dos de la madrugada. Y te quemará el alma para toda la vida, porque te sentirás engañada teniendo la profesión más bonita del mundo y habiéndole dado más de media vida. Te convencerás, a golpes, de todo esto y de mucho más.
      Estamos como a hace doscientos años: la racionalidad ciega, casi religiosa, frente al romanticismo; la frialdad de las cifras frente a la experiencia subjetiva; estadísticas, índices, acreditaciones, puntos, escalas y números que diariamente son manoseados para que vayan en el sentido predeterminado, para que seas igual a los demás, homogénea y servil. Dijo Francisco de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”. Y razón, precisamente, no le faltaba.
      Eso sí: tienes formas para evitarte este calvario. Consigue un carguillo, solo tienes que reírle las gracias a algún fantoche. A partir de ahí, yo te iré diciendo lo que tienes que hacer, porqué sé como se hace, aunque no te predique con el ejemplo.

      Un saludo muy cordial.

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