domingo, 13 de septiembre de 2026

Ensayo: crisis migratoria en Ceuta

 

Harraga

 HÉCTOR MUÑOZ. MÁLAGA. SEPTIEMBRE. 2026

 

Ceuta no es española. Ni Melilla. Ni el Peñón de Vélez de la Gomera, ni el de Alhucemas, ni las Chafarinas, ni Perejil. Es una mala noticia para las miles de personas que se manifestaron el pasado día 2 de septiembre a lo largo de toda la geografía española. Salieron a la calle con sus banderitas españolas, convocados por el Partido Popular (PP) —escondido tras una institución pública, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), organismo que domina y preside— y apoyados por la extrema derecha filonazi de Vox. El paso masivo de miles de africanos a través de la frontera ceutí ha despertado las más bajas pasiones racistas de una buena parte de la sociedad española. Este patriotismo sobrevenido está condicionado, principalmente, por el pensamiento único que imponen los medios de comunicación. Una gran parte de la ciudadanía se ha tragado el discurso de la invasión. Todos salen a solidarizarse con los “invadidos”. Nadie recuerda a los más de 140 “invasores” muertos. A Europa le van a caer encima más de 500.000 africanos desesperados. Ellos cuentan con un potente sistema anclado en las redes sociales que incita a la movilización, impulsándolos a intentar migraciones irregulares por el medio que sea. En el fondo del asunto está el derecho humano fundamental de cualquier persona a una vida digna. Es la Harraga.

 

La subcultura de la inmediatez, con lectura única de titulares y videos cortos, provoca en parte de la ciudadanía el espejismo de estar bien informada. Niveles culturales aparte, asumen como verdadera una realidad creada por la propaganda y la desinformación. Tanto es así, que se creen en posesión de la verdad, y los que no están con ellos son enemigos sospechosos a los que, como mínimo, hay que callar. La propaganda política necesita pocas palabras y una imagen; la verdad necesita mucho más. Para comprender cualquier conflicto, el periodismo no hipotecado ha de empezar a trabajar duro para documentarse concienzudamente y ofrecer al ciudadano contexto, antecedentes y evolución del mismo.

La población indígena, original, del Norte de África eran tribus bereberes. La expansión islámica en los siglos VII y VIII alcanzó el territorio que hoy es Marruecos y se produjeron dos fenómenos: los bereberes adoptaron el culto musulmán y se produjo un mestizaje entre ambos pueblos. Los estudios sobre el ADN de los ciudadanos marroquíes no dejan dudas: bereber y árabe. O sea, genoma patrio… poco. En el declive de la etapa islámica en la Península Ibérica, las monarquías empezaron a plantearse que había que controlar el Estrecho y las costas de Africa.

En 1415, el rey Juan I de Portugal, sale victorioso de la batalla de Ceuta y conquista la ciudad. Es decir, Ceuta ni siquiera fue plaza ganada por el Reino español. En 1497 cinco años después de la Toma de Granada— el duque de Medina Sidonia entra en Melilla sin resistencia alguna, y la conquista para la Corona Hispánica. Ceuta estuvo 253 años bajo la órbita portuguesa. En 1668, por el Tratado de Lisboa, se la regalaron a la Corona española ¿Es soberano el Reino de España sobre Ceuta y Melilla? No, no lo es

Ceuta y Melilla fueron dos plazas disputadas entre finales del siglo XVII y mediados del XIX— por los sultanatos del norte de África y la Corona española. La pregunta es la misma de hoy: ¿qué hacía España allí? Mientras tanto, las tribus del Rif una zona montañosa y escarpada del norte de África— tomaban conciencia de la ocupación y se levantaban contra los invasores. En 1893 se produce la Primera Guerra del Rif entre las cabilas rifeñas y el Imperio español. Un imperio que boqueaba ya. Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam se perdieron militarmente o se vendieron en 1898 a la potencia emergente, los EE.UU.

La Monarquía española puso sus esperanzas en Alfonso XIII. Y así nos fue. Las ambiciones colonialistas se centran en Marruecos. Francia y España se reparten el territorio entre 1902 y 1904. Nos tocó el Rif. En 1906, en la Conferencia de Algeciras, ambos países adquieren la obligación de crear sendos protectorados sobre Marruecos. La repartición del territorio se firmará seis años después en el Tratado de Fez. Mientras tanto, las cabilas rifeñas deciden combatir la ocupación extranjera. El Rif era rico en hierro, un material deseado por todas las potencias imperantes. Un buen negocio. En 1908 se crea la Compañía Española de Minas del Rif. Los accionistas son miembros conocidos de la aristocracia más patriótica: el Conde de Romanones, el Marqués de Comillas, el Conde de Güell, y hasta el mismísimo Alfonso XIII.

Un año después, los rifeños matan a cuatro trabajadores españoles de las minas. El Estado español responde con la llamada a filas de los reservistas para librar una guerra. Los hijos pudientes de la patria se libran de ir al infierno por 1.500 pesetas. En Barcelona, la indignación de las mujeres y madres de los reclutas se convierte en un grito contra la guerra y consiguen impedir algún embarque. Eso sí es patriotismo.

El 27 de julio de 1909, en el Barranco del Lobo, los rifeños dan matarile a una tropa española poco motivada, poco formada, mal armada y peor alimentada. Cayeron como moscas. Las noticias no tardan en llegar a Barcelona. Comienza la Semana Trágica. Pero esa es otra historia. Entre 1911 y 1912 el ejército español pelea continuamente contra los rifeños. Militarizan a un elevado número de marroquíes, con lo cual, se libran de potenciales enemigos y los tienen bajo control, todo ello por un pequeño salario: se crean la Fuerzas Regulares. Ganan batallas pero no consiguen acabar con las aspiraciones independentistas de los legítimos dueños de aquellas tierras.

En 1912, mediante el Tratado de Fez, se establecen los protectorados español y francés sobre Marruecos. No hay ninguna diferencia con la colonización. En realidad es una ocupación militar legitimada por la comunidad internacional. El Estado español administra su parte mediante un Alto Comisariado militar, y explota los recursos naturales —un auténtico expolio—, mientras la población autóctona es arrinconada y maltratada. Era la vieja idea imperialista que declaraba a los marroquíes medio tontos. Gente inculta a la que había que proteger.

Se suceden muchas batallas contra los rifeños y varios asedios de Ceuta y Melilla. Y llega la Primera Guerra Mundial. La Monarquía española desatiende los asuntos norteafricanos. Las cabilas rifeñas se unen al mando de la figura de Abd el-Krim, y proclaman la República del RIF. Y en 1921 llega la masacre de Annual, en la que mueren más de 11.000 soldados españoles, 2.500 de los cuales son marroquíes asimilados. La crueldad de los rifeños no es menor que la de la posterior venganza española: en las primeras fotografías de la época, la tropa patria exhibe, con amplias sonrisas, las cabezas separadas de los troncos de los marroquíes apresados. Se realizan bombardeos aéreos con bombas químicas contra la población civil, en zocos y viviendas. La verdad es que no tienen muchos motivos para querernos.

 Soldados españoles exhibiendo las cabezas de rifeños decapitados

En 1923, el general Primo de Rivera proclama en Barcelona una dictadura militar, con el visto bueno del infame Alfonso XIII. Así, impiden que salga a la luz el Expediente Picasso, elaborado por el general Juan Picasso, y en el que se revelan la corrupción y todas las trapacerías del ejército español en Marruecos, principalmente de sus oficiales. Dos años después, 1925, se produce el desembarco conjunto hispano-francés de Alhucemas, con buques, tanques y apoyo aéreo masivo, que acaba con la República del Rif, y prácticamente con las guerras rifeñas a gran escala.

Marruecos se convierte en la plataforma ideal para un grupo de militares que consiguen ascensos rápidos en comparación con los peninsulares. Son los africanistas: allí están todos los cabecillas que lideraron el golpe de estado que originó la Guerra Civil y acabó con la Segunda República española: Franco, Sanjurjo, Mola, Queipo de Llano y el fundador de la Legión, Millán-Astray, entre otros. Lo mejor de cada casa. En 1957, Marruecos alcanza su independencia pero las plazas de Ceuta y Melilla seguirán siendo “españolas”. Desde entonces, el reino alauita no ha dejado de reivindicar su soberanía sobre ellas.

En la actualidad, Ceuta y Melilla son dos plazas militares del Reino de España en el norte de África. En 1995 son declaradas “ciudades autónomas”, una burda maniobra institucional para tapar la historia colonial y ofrecer una mayor credibilidad internacional. Pero ocurre que la realidad es muy tozuda: Ceuta y Melilla son dos restos coloniales armados militarmente hasta los dientes.

Según Luis Feliu Bernárdez, exgeneral de brigada, estudioso y experto en el tema, la estructura militar de Ceuta, por ejemplo, consiste en una Comandancia General con un general de división al frente de: un Batallón del Cuartel General, un Grupo de Regulares, el Segundo Tercio de la Legión, los regimientos de Caballería Montesa, Mixto de Artillería y el de Ingenieros, así como una Unidad Logística. En Melilla, tres cuartos de lo mismo. Esta es la situación habitual y cotidiana. Si hay problemas llegan refuerzos peninsulares, como ha ocurrido en la reciente crisis ceutí.

Ceuta y Melilla ocupan una pequeña extensión de territorio. Entre ambas suman 32 km2, menos que muchos pequeños pueblecitos de toda la geografía española. Las cifras demográficas son muy parecidas en ambas ciudades. La actualidad impone ahora el análisis demográfico y sociológico de Ceuta. Para no ser exhaustivo con datos, comprobados y oficiales, la situación de Ceuta puede resumirse en números redondos: un 55% de los 83.000 habitantes son españoles de nacimiento. La mayoría son militares, bien sean los que están en activo, jugando a los soldaditos de plomo y quizás soñando con dar la vida algún día por su Patria —para orgullo y admiración de sus respectivas familias—, o bien, oficiales jubilados hace años, con sus mujeres, hijos, nueras, yernos, nietos, sobrinos y biznietos.

Tales militares creen en su pureza de sangre porque son descendientes lejanos de aquellos ingenios castrenses que provocaron más de 60.000 muertos españoles y unos 90.000 rifeños. En Ceuta es difícil que el peluquero o la dueña de un club de submarinismo no tengan una prima o un primo, que no estén emparentados con un militar. Suelen comportarse como castas por encima de la atorrante plebe moruna. Da gusto verlos tan familiares, con sus barbacoas de panceta y chorizo, los domingos, después de misa. El abuelo es coronel de artillería retirado. Tiene una paga bruta de 51.000 pavos anuales, más bonificaciones fiscales; ya no me sorprende que gane más el que mata o hiere que el que cura, alivia o mejora a sus víctimas. Pero bueno, al menos, el viejo coronel, curtido en la guerra —o en un oscuro despacho de intendencia—, tiene de sobra para pagar a Jamila, la marroquí que limpia su casa, y a Karim, un genio del desierto que ha convertido el jardín del señor en un pequeño Generalife.

Ni todos somos Ceuta ni todos estamos con Ceuta. Son eslóganes de la ultra-extrema derecha española, muy manidos ya y escasos de originalidad, por cierto. A Feijoo no le sentó nada bien aquel paseíto en el yate de un narco. Debería buscar otro camello porque está trastornado. Abascal no da mucho más de sí; a ver si van a ser los andrógenos que se mete. Estos dos vieron la ocasión perfecta para intentar dar el golpe de gracia a Pedro Sánchez. Y salieron miles de fans a las calles; unos eran fascistas de verdad y el resto un rebaño sumiso y engañado. ¿A quién salisteis a defender el 2 de septiembre pasado, insensatos? ¿A los militares, que se defienden solitos de maravilla? ¿A una casta que lleva siglos acumulando privilegios? Una pista: en las elecciones de 2023 a la Asamblea de Ceuta, PP y Vox sumaron el 55% de los votos emitidos. Ha debido ser muy traumático, a la par que molesto, tener que presenciar africanos por las calles de Ceuta. ¡Qué contrariedad! Con Santiago Matamoros y cierra España, estas cosas no pasaban.

En la Península os machacan a impuestos; vosotros os manifestáis patriohorteramente, y casi perdéis el culo por héroes de tergal con beneficios fiscales indecentes: deducción del 60% en el IRPF, no hay IVA (en su lugar existe el IPSI, entre el 0,5% y el 4%), bonificación en el Impuesto sobre el Patrimonio del 75%; están exentos del impuesto sobre Grandes Fortunas. En el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones disfrutan de bonificaciones fiscales que pueden alcanzar hasta el 99% en las herencias. Además del 50% de bonificación en el Impuesto sobre Sociedades, las empresas tributan a la mitad, 12,5%. Tienen un 50% de descuento en la cuota de Autónomos. Los sectores digitales tributan a un tipo superreducido de IPSI de solo el 0,5%. Esto es lo que estáis defendiendo.

Ceuta y Melilla no son españolas: son dos polvorines en terreno marroquí, mantenidos para reventar el norte de África cuando el orgullo de vuestra Madre Patria se halle amenazado por las avalanchas humanas que, sin lugar a dudas, van a llegar. Los que salisteis a manifestaros —ejerciendo vuestro legítimo derecho— porque “todos eráis Ceuta”, en Madrid, Valencia, Zaragoza, Málaga, Barcelona y muchas más… No tuvisteis una sola palabra para los 141 africanos muertos en esta crisis migratoria. Cuando esto ocurre, es porque la crueldad, la indiferencia, la insolidaridad, el etnocentrismo y la xenofobia se han instalado para pudrir la sociedad. ¿Por qué no os vais a Ceuta para apalear africanos y gozar de vuestra particular noche de los cristales rotos?

El 45% restante de la población de Ceuta no es nacida en España. Los marroquíes son abrumadoramente mayoritarios. El 5% son residentes en Ceuta. Si descontamos la comunidad china (2.5%), más del 37% de los marroquíes de Ceuta son nacionalizados españoles. En toda España, desde 2018 hasta 2023, más de 237.000 han adquirido la nacionalidad española, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Para mayor escarnio de tanto patriota hispano, ahora llega el bombazo: se estima que el 43% de los ceutíes son ya musulmanes.

Ceuta está experimentando un giro demográfico, como otras muchas ciudades españolas, aunque la cercanía de Marruecos acelera su proceso. Otros factores son la alta tasa de natalidad de las familias marroquíes, frente a la baja natalidad española, y por último, el factor “salida”. El Informe 24 del Observatorio Demográfico CEU CEFAS señala que hay una fuga continua de población nacida en España. Desde 2015, las estadísticas muestran mermas significativas de españoles autóctonos en casi todos los grupos de edad. Parece que la “marroquinización” de Ceuta es imparable. Quizá sea la definitiva solución de este problema.

¿Por qué afirmo que Ceuta y Melilla no son españolas y solo son dos colonias que hay que devolver a su dueño legítimo, el Reino de Marruecos? La primera razón es obvia: geográficamente están en su territorio. ¿Qué dirían los gallegos o los almerienses si les colonizaran Finisterre o el Cabo de Gata? La segunda también es clara: los marroquíes son el pueblo originario de esas tierras. Es cuestión de ADN. La tercera es histórica: desde la Edad Media, bereberes, rifeños y árabes han luchado por su territorio y se ha derramado mucha sangre. Ceuta fue 253 años portuguesa; melilla un día era rifeña, otro árabe, otro española, francesa, turca… Los asedios y las ocupaciones se sucedían endiabladamente en ambas ciudades. ¿Cuál es el criterio para decidir que son españolas y no francesas, por ejemplo?

La cuarta razón no está en el diccionario de estos patriotas de pitiminí: la razón moral y ética. Siglos de dominación, humillación, racismo, esclavitud, robos, expolios y muertes. Muchas muertes. Tienen todo el derecho a una reparación. La quinta razón parte del desdeño que siento por el relato español, y de otros, que pretende asentar la soberanía española en base a la firma de algún tratado. Ofenden el entendimiento: ¿alguien podrá citar un solo tratado entre potencias que se haya cumplido al pie de la letra? Ahí están los ejemplos de Trump y Putin. En cuanto a las consideraciones de la ONU en este asunto, ¿qué decir de un organismo inservible que se encuentra atado y abusado por las cinco potencias de su Consejo de Seguridad Permanente?

La esclavitud siempre fue un buen negocio. Y lo sigue siendo. Es el caso de las porteadoras marroquíes —y cada vez el de más porteadores—, que pasan la frontera cargando fardos de 60 kilos ante la mirada permisiva de la Guardia Civil. Aunque Ceuta cerró la frontera para estos menesteres, en Melilla ocurre diariamente. Allí, buena parte de la economía local gira en torno al comercio de productos de segunda mano que cruzan la frontera hacia Marruecos como “equipajes de mano”, sin impuestos ni aranceles, transportados a pie por esclavos del siglo XXI. Las empresas de Melilla compran en Europa y Asia ropa y enseres usados, productos tecnológicos de segunda mano, herramientas, y muchas cosas más, que venden a otras empresas de Marruecos. Para que esas mercancías lleguen a su destino, día tras día, las porteadoras cargan bultos que pueden superar los 60 kilos.

   Marroquíes portando fardos de 60 kg por la frontera de Melilla, hasta Marruecos

Esta forma de comercio —en realidad, contrabando— se realiza en condiciones extremadamente duras, y permite que los productos crucen la frontera sin impuestos ni aranceles, siempre que sean llevados a hombros. Representa una fuente de ingresos clave para muchas familias marroquíes, aunque la retribución que reciben es humillante: haciendo dos portes diarios, una mujer puede obtener 300 euros en un mes. Cuando los pasos fronterizos se cierran, la actividad se detiene por completo, provocando un clima de incertidumbre, tensión y preocupación. Todo esto ocurre dentro de las fronteras de Europa. Dirigentes del ayuntamiento de Melilla, reconocen ingresos municipales de 300 millones de euros anuales a costa de este contrabando.

Otra manera de supremacismo español es la de los “trabajadores marroquíes transfronterizos”. Son ciudadanos marroquíes, mayoritariamente mujeres, que trabajan en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y regresan diariamente a su país de residencia, generalmente Marruecos. Utilizan la autorización "F", de trabajador fronterizo, que permite entrar a Ceuta o Melilla sin pernoctar en España. La gran mayoría de estos permisos se destinan al sector del trabajo doméstico, seguido por la construcción y la hostelería. Es decir, son la morita criada, la morita chacha para todo, el morito albañil y el morito botones.

¿Qué ha pasado en Ceuta desde el 30 de julio de 2026? Durante esos días se cuelan más de 50.000 africanos por la frontera del Tarajal, entre Ceuta y Marruecos, entre África y la Unión Europea (UE). No solo son marroquíes, huyendo del régimen alauita; hay migrantes de Sudán, Malí, Senegal, Guinea y otros. Todos tienen dos denominadores comunes: proceden de países que vulneran sistemáticamente los Derechos Humanos, y todos sueñan con una vida mejor, asentada en la dignidad y en el trabajo.

Llegados a este punto es urgente aclarar dos conceptos fundamentales: ni invasión, ni ilegales. No ha habido invasión alguna: se invade un país para tomar su control cuando se tienen armas y un ejercito organizado. Los africanos han traspasado una frontera y han ocupado el único espacio público que podían ocupar: la calle y las playas. Sin armas. Ha habido más policías heridos en las agresiones nazis de las manifestaciones peninsulares que en Ceuta. Los únicos muertos, de momento, son más de 140 migrantes, de los que nadie quiere saber nada.

El otro concepto principal, que deberían enseñar a todos los niños en la escuela, es que, jurídicamente, no existe una sola persona que sea ilegal. Llámenle como quieran, pero no existen personas ilegales. Pueden ser ilegales los hechos, los actos y las cosas, pero no las personas. De lo contrario podrían ser ilegales, por ejemplo, Donald Trump, Felipe VI o Mohamed VI… y tantos más. Para estos hay otro nombre: delincuentes.

 Aunque la mitad de los migrantes que pasaron El Tarajal regresaron a Marruecos al día siguiente, el Gobierno español ha enviado refuerzos a todos los cuerpos uniformados que están allí permanentemente, que no son pocos, como ya vimos. 3.000 militares, otros 1.300 dedicados a la logística, 955 guardias civiles, 922 policías nacionales, 1.000 soldados entre legionarios y regulares, y el apoyo de la Armada Española. Hay más guardias que migrantes.

¿Y qué decir de los artistas invitados? La UE dice que “hay que reforzar nuestras fronteras, sobre todo en los puntos críticos”. Algunos países europeos, normalmente con gobiernos radicales de derecha, han negado el espacio Schengen para los ciudadanos españoles que quieran circular libremente por los países de la UE. Marruecos continúa reivindicando su soberanía sobre Ceuta y Melilla. Mohamed VI tiene buenos aliados. Por un lado, el Gobierno de Israel, y por otro, Donald Trump. No es que el presidente de los EE.UU. quiera redimirse ante la opinión pública de haber destrozado miles de familias latinoamericanas. Es que Marruecos representa una buena posición geoestratégica y un montón de buenos negocios para los magnates yanquis.

Nos han atrapado en un debate público basado en la mentira. Un debate perfectamente diseñado para desinformar y reclutar voluntades. Una propaganda negra, en la cual, ni el emisor ni el mensaje son verdaderos. Los medios de comunicación de masas, y sus periodistas, están atrapados en la bolsa de valores. Están dirigidos por imperios empresariales y no pueden contar la verdad. Entre otras cosas, porque los hijos de los periodistas también comen y van a la Universidad.

Detrás de ese opaco telón tejido por los desinformadores se adivinan las chisteras y los puros decimonónicos. Mas tarde o temprano, la libertad y la justicia social brillarán bajo un sol espléndido sobre las calles ensangrentadas. En Ceuta y Melilla ya ha comenzado este proceso. Marchad de los territorios robados, ahora que estáis a tiempo. La Harraga ha llegado

 

 

 

 

lunes, 24 de agosto de 2026

Opinión: Guerras a precio de mercado

 

Guerras a precio de mercado

 HÉCTOR MUÑOZ. MÁLAGA. AGOSTO. 2026

 

Las guerras son, principalmente, un buen negocio. Podrán intervenir otras variables, pero… si no fueran rentables, no habría guerras. Así de simple. Cientos de empresas están en la órbita de cualquier conflicto bélico: armamento, explosivos, telecomunicaciones, banca, mercenarios privados, vehículos, restauración, textil, contenedores, módulos habitacionales, etc. Los gobiernos y toda esa peste de las mutinacionales quieren sacar tajada. Esos buitres, criminales y especuladores, quieren guerras… a precio de mercado.

 

Los que no hacen negocio, ni tienen rentabilidad, son los ciudadanos. La población civil solo puede rentar miedo, dolor, lágrimas y sangre. Las víctimas son masacradas, expoliadas y desplazadas. Los países que provocan sus guerras —y se lucran con ellas—, son los mismos que después les cierran sus puertas por… “ilegales”. Es difícil encontrar un sarcasmo más cruel.

¿Hasta cuándo vamos a creer tantas mentiras? Quizá es que interesa pensar, por ejemplo, que EE.UU invade países y se gasta miles de millones en sus libertades y en sus democracias. Es de risa. ¿Hasta cuándo vamos a tragarnos que la democracia consiste en votar cada cuatro años? Que nadie se ofenda: el que cree que España es una democracia modélica es un… negligente intelectual, por no llamarlo un perfecto idiota. Y más tontos aún, aquellos que consideran democracias perfectas a Alemania, Finlandia, Suecia o Dinamarca. No existe la democracia; nunca existió. Es la gran mentira de la Humanidad, eso sí, elegida por mayoría.

Aquí manda el mercado. Que es lo mismo que decir la especulación. Un fondo de inversiones compra un edificio con inquilinos dentro. Un año después, dos ancianos son desahuciados porque no pueden pagar el nuevo alquiler. No son personas, son “unidades”. Todo el aparato estatal y judicial se pone al servicio de los especuladores. ¿Dije especuladores? Perdón, quería decir mafiosos. Y cuando los mercados tiemblan, los gobiernos sudan. ¿Que la cosa se pone fea? Se inventan una guerra. Es una inversión que nunca falla, a pesar de los muertos, llamados en la actualidad “daños colaterales”. Maestros del eufemismo y catedráticos del trile: ¿dónde está la bolita?

Hablando de guerras, ¿qué fue del Sahara Occidental? Abandonados por la dictadura franquista y ocupados por Marruecos, los saharauis no pueden acceder a sus riquezas en fosfatos ni a sus inmensos recursos pesqueros. Empresas francesas, marroquíes y españolas se dedican al expolio más descarado. Mientras tanto, los campos de refugiados saharauis en Argelia no tienen nada que envidiar a los de los palestinos. Y si éramos pocos, llegó el infame Trump y se hizo amiguete de Mohamed VI. El Frente Polisario lleva 50 años esperando un referéndum y la ONU dice que es territorio “por descolonizar”. Surrealismo total. Si algo asusta a los mercados son las votaciones. Que recen los saharauis para que no encuentren mucho petróleo.

Los medios de comunicación siguen con su agenda. Lo que no está en ella, no existe. Así de simple. Ya no se trata de qué se dice ni cómo se dice. Se trata de no decirlo. No hay medios de referencia porque los ha comprado el mercado. Triste, pero real. La Red podría ser una buena fuente de información, pero también está comprada, en parte. Con esfuerzo, se puede conseguir una información veraz. En el peor de los casos siempre será mejor El País que una tertulia en Sálvame De Luxe. No es gratuito lo que acabo de decir: hay mucho acémila que cree estar bien informado en esta cultura de la basura.

En las últimas elecciones andaluzas, la mayoría de votantes de la ultraderecha tenía entre 18 y 24 años. Este es el resultado final de todo este laberinto social. Es lo que interesa a los mercados: jóvenes indolentes que solo levantan la mirada del móvil para arrancarse por hitlerianas. Con suerte, podrán demostrar sus reaños en una próxima guerra. Eso sí: que sea a precio de mercado

viernes, 14 de agosto de 2026

Opinión: La Era Retro

La Era Retro

HÉCTOR MUÑOZ. MÁLAGA.2026


Todas las libertades conseguidas desde el siglo XVIII van cayendo, una tras otra, como las fichas de un dominó. El siglo XIX nos trajo el Romanticismo, mil guerras y a un imbécil llamado Napoleón. Con la Revolución Rusa y cuatro alocados anarquistas, el siglo XX prometía algo diferente. Y tan diferente. Dos guerras mundiales y una Guerra Fría: Corea, Vietnam, Guatemala, Chile, Angola… Y muchos más. Llegó el siglo XXI y la revolución tecnológica digital nos hizo creer que éramos libres. Error. Hoy somos menos libres que nunca; es la Era Retro.

La propaganda es el alma y el arma del poder. Hasta ahora, la propaganda perseguía una acción: por ejemplo, el reclutamiento de soldados para las guerras. Se apelaba al patriotismo, a la lucha por unos valores determinados, a la valentía… Y caían como moscas, en el Rif o en Crimea, mientras las aristocracias brindaban obscenamente por la patria. Por su patria.

Hoy no hay que matar a nadie. Ya van muertos en el metro, en el bus o en la calle; son una legión de zombis con un pinganillo en la oreja y la mirada perdida en un teléfono móvil. A veces se les ve reir. A veces cruzan las calles, ensimismados, pensando que tienen prioridad. Pocos terminan en urgencias con un fémur roto. Demasiado pocos.

La estrategia propagandística preferida en la actualidad es la desinformación. Es la información engañosa y malintencionada que intenta manipular creencias, emociones y opiniones del público en general. En realidad, ¿qué sabemos de la guerra en Ucrania? Nada, salvo que el enemigo de todos se llama Putin. Nadie ha ayudado a Ucrania: les han prestado. Con intereses. Que nadie se engañe, que aquí no se regala un euro.

Y los ciudadanos del siglo XXI se lo comen todo. Tantas horas de ordenador y no se molestan en conocer la historia del conflicto entre los palestinos y el Estado de Israel. No tienen ni zorra idea. Les han dicho: “Palestina somos todos”, y los muy idiotas se lo creen. Pues mire usted, palestinos no somos todos. El Estado de Israel viene a tener una superficie parecida a la de las provincias de Málaga y Granada juntas. Tecnológica, comercial y militarmente es una gran potencia mundial. El capital judío decide los presidentes de EE.UU. Su Reserva Federal ha tenido cuatro presidentes de origen judío. Pregúntenle a Donald Trump si él se siente palestino.

El régimen del dictador Franco era un sistema corrupto desde la base hasta las más altas instancias. Y nadie nos invadió en nombre de la libertad y la democracia. Donald Trump se ha permitido romper todas las reglas internacionales, ha invadido Venezuela, ha secuestrado a su presidente y se ha quedado con el petróleo. La comunidad política internacional, chitón. La comunidad ciudadana mundial, se ha puesto de perfil y… chitón. Todo sea por la democracia.

El antídoto a todo esto debería estar en las nuevas generaciones. Pierdan toda esperanza. La propaganda, no solo los ha convertido en un fiel ejército de zombis; los están reciclando a votantes de extrema derecha. Cuando se les recuerda la noche de los cristales rotos en Alemania, 1938, se ríen: “abuelo deje de dar la chapa”. Tienen pocos conocimientos y menos memoria: gracias a sus padres y sus abuelos tuvieron la suerte de ir a clases de piano o karate en sus actividades extraescolares, y hacer una carrera con fiesta de graduación.

Las libertades civiles han menguado. Nuestros derechos han sido escondidos bajo una letra pequeña, que el Poder Judicial interpreta casi siempre a favor de los poderosos. Los políticos, siempre asesorados por expertos en comunicación institucional, no paran de mentir y de usar eufemismos, que no es otra cosa que cambiar el nombre a lo mismo. Y la gente se lo come.

El resultado se llama desigualdad extrema. Las estadísticas más benignas dicen que el 10% más rico, posee el 75% de la riqueza mundial, y que el 50% más pobre solo puede conformarse con el 2%. Mientras tanto, oleadas de jóvenes miran su pantallita y caminan hacia atrás. Vivimos en la Era Retro

martes, 20 de agosto de 2024

Opinión: Médicos post-95 NO MIR


"Especialistos" y alegales

      HÉCTOR MUÑOZ*                                                                              MÁLAGA. Agosto 2024


El que ha visto desfilar ante sus narices a 2000 médicos residentes de todas las especialidades y los ha visto trabajar, tiene la suficiente autoridad para afirmar que un examen y después un título no son garantía de competencia profesional. Un asno puede ir cargado con muchos libros, sí; pero no deja de ser un asno.

La recién creada especialidad de médico de urgencias, mediante el Real Decreto 610/2024, de 2 de julio por el que se establece el título de Médico Especialista en Medicina de Urgencias y Emergencias (MUE), es el resultado de varias décadas de despropósitos políticos y administrativos. Y es posible que sea la causa del exterminio laboral y profesional de todo un colectivo de médicos, los llamados post-95 NO MIR.

1995 fue el año a partir del cual la única manera de ejercer la Medicina en España era a través del sistema MIR (Médicos Internos Residentes) con la obtención de un título de especialista, bien MfyC (Medicina Familiar y Comunitaria) o cualquier otra disciplina.

El gran pecado de los post-95 NO MIR fue no poder o no querer entrar por la vía MIR. Son aproximadamente 20.000 licenciados en Medicina en toda España, unos 1.000 en Málaga, que trabajan en urgencias y que en solo un año valdrán para hacer certificados para conductores. Alguno lleva 20 años trabajando en las urgencias hospitalarias del Sistema Andaluz de Salud (SAS), encadenando contratos temporales. Para otros, la ambulancia es su segundo hogar.

Los licenciados post-95 NO MIR nunca pudieron competir para obtener una plaza en el sistema público con los que tenían el título de médico de familia. Paradójicamente, muchos de ellos participan en la docencia de los MIR de MfyC. Ni el gran Maquiavelo hubiera sido capaz de urdir esta rocambolesca situación.

¿Cómo es posible que trabajen si no pueden ejercer desde 1995? Cuando no había médicos para cubrir las necesidades asistenciales básicas, los contrataban con carácter de excepcionalidad; una excepcionalidad que ya dura décadas. Con la nueva especialidad van a la calle.

Hasta que salga la primera hornada de especialistas MIR pasarán 5 años. Aún así, para cubrir la asistencia urgente en toda España sin los post-95 NO MIR hacen falta muchas promociones de residentes. Todo esto, suponiendo que los jóvenes que terminan la carrera y obtienen plaza a través del MIR quieran ir a urgencias para toda la vida. Que esa es otra.




¿Qué van a hacer? Seguramente, marear la perdiz en vez de acabar con el problema. Este colectivo viene asegurando una atención sanitaria básica desde hace años y eso debería ser aval suficiente para ser tan especialistas como los otros. Y que no se molesten los otros en un ataque de rancio corporativismo. Porque nada pierden. Si acaso, ganan.

Las sociedades “científicas” juegan un papel capital en todo este asunto. Amagando y medrando, como siempre. Son la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC).

El Vaso Canopo ya lo advertía hace años: «El corporativismo médico es un veneno de mil colores. Las sociedades “científicas” son uno de sus exponentes. Concebidas y estructuradas por y para determinadas élites profesionales, se mueven cerca de los poderes políticos y cohabitan con ellos. Tal y como están organizadas, estas sociedades son tóxicas como cualquier lobby. No solo son inservibles desde el punto de vista social, sino que tampoco son útiles ya para muchos de sus socios» (“Sociedades tóxicas”, 2017).

La SEMES se lava las manos al más puro estilo Pilatos y descarga toda la responsabilidad del problema en los gobiernos autonómicos y en el Gobierno de España. Uno de sus directivos afirma: «En todo este proceso nosotros hemos planteado la realidad de este colectivo, pero el Gobierno ha hecho lo que le ha dado la gana. De todas formas, estos médicos están en situación alegal desde hace mucho tiempo, trabajando para el SAS y otros servicios de salud autonómicos, que han contratado licenciados post-95 NO MIR de manera alegal. Yo estoy seguro de que el Gobierno meterá algún anexo, porque si no, los servicios de urgencias se van a quedar sin médicos».

Los médicos post-95 NO MIR se han organizado y han creado la Asociación Española de Médicos Generales (ASEMEG). Su responsable en Málaga trabaja desde hace 17 años en el servicio de urgencias del Hospital Regional Universitario de dicha ciudad (HRUM), el antiguo 'Carlos Haya'. Con 58 años, está mucho más cerca de la jubilación que de la facultad; a estas alturas teme una debacle laboral y profesional, y recuerda: «Los médicos post-95 NO MIR hemos ido siempre donde nadie quería ir».

Así ha sido para las contrataciones temporales desde hace años: cuando se agota la bolsa laboral vip la de los especialistos, recurren a la otra, la de los alegales. A pesar de todo ello, él y la asociación que representa, la ASEMEG, están convencidos de que la SEMES no ha dado la cara por ellos en las negociaciones para la nueva especialidad, dejándolos una vez más «con el culo al aire».

¿Cómo han reaccionado los sindicatos? La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA) apoyan sin remilgos a los licenciados post-95 NO MIR para que accedan a la obtención del título de especialista en MUE por la vía extraordinaria. Los sindicatos de clase, UGT y CCOO, andan como siempre, mirándose el ombligo y esperando acontecimientos para decidir en qué lado del frente agitan sus viejas banderas. En cualquier caso, y salvo honrosas excepciones, los médicos nunca fueron sus clientes preferentes

Los colegios de médicos son el nexo común entre los distintos colectivos de médicos; el primer y más simple argumento es el de que todos pagan su cuota colegial cada dos meses. Los médicos post-95 NO MIR esperan que la Organización Médica Colegial presente batalla. Ya veremos. De momento, en Catalunya ya anuncian acciones judiciales

El Plan Andaluz de Urgencias y Emergencias (PAUE) debería ser un instrumento eficaz para ofrecer la mejor asistencia urgente en Andalucía. Desde enero de 2023 la directora del PAUE es Eva María Fragero Blesa. Sin los médicos post-95 NO MIR, no va a poder cubrir muchos de los dispositivos y servicios, incluido el servicio de urgencias que ella misma dirige en el HRU de Málaga.

Fragero Blesa ha manifestado off the record su incondicional respaldo a la causa post-95 NO MIR, y el tremendo malestar que la consume ante tan lacerante injusticia. Muy loable, sin duda, salvo en un pequeño detalle: la directora del PAUE no va a pronunciarse ni pública ni institucionalmente. Es como ir de safari armado con un paraguas. Sin valentía política, las buenas intenciones solamente son vagas expresiones propagandísticas.

El acceso a la nueva especialidad de urgencias es, para muchos, una puerta falsa, es decir, un coladero para obtener un título sin acreditar una serie de conocimientos y habilidades necesarias. Este planteamiento es, además de falaz, el reflejo de un estereotipo creado por el corporativismo, y el origen de prejuicios que condicionan conductas excluyentes. Detrás de muchos grandes títulos hay otros tantos profesionales mediocres.

Los médicos post-95 NO MIR tienen derecho a optar a la nueva especialidad en igualdad de condiciones con los demás colectivos. Los especialistos de turno no tienen nada que perder, los alegales dejarán de serlo, y la SEMES tendrá un motivo más para desaparecer de una vez por todas


*Héctor Muñoz ha sido médico general (1982-1988) en urgencias extrahospitalarias y Atención Primaria, MIR en el HRUM (1988-1990) y especialista en MfyC con categoría de médico de familia en servicios de cuidados críticos y urgencias (SCCU) desde 1991 a 2024. Actualmente jubilado.



lunes, 17 de junio de 2024

Jubilación

 

Como la ola en el rompiente

                                                                           HÉCTOR MUÑOZ

 

Hasta aquí hemos llegado. En dos días me jubilo.

Personalmente siempre he pensado que la jubilación no es motivo de fiesta. Lo es porque durante los diez años anteriores no han querido aprovechar la experiencia y nos han seguido machacando en las trincheras. Por otro lado, recientes desgracias familiares invitan aún menos a dicha celebración.

Una trayectoria profesional es como una ola, que nace un buen día, navega por mares y océanos y, finalmente, se deshace en el rebalaje exhibiendo un blanco manto de espuma.

Y como esa ola, hasta aquí ha llegado la mía, en paz conmigo mismo.

Muchas gracias a todos mis amigos y compañeros.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Opinión: No hay rey bueno

 

No hay rey bueno

HÉCTOR MUÑOZ. MÁLAGA. 5 sept. 2022

 

Felipe VI de Borbón, 'El Resentido', no perdona el atrevimiento de la independencia latinoamericana. Fue el único mandatario que el pasado día 8 de agosto permaneció sentado ante el paso de la espada de Bolívar. Ocurrió durante los actos de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano, el izquierdista y exguerrillero Gustavo Petro. Mientras el Borbón mostraba su desprecio a muchos pueblos y a un símbolo de su libertad, los latinoamericanos vibraban con la espada del Libertador. Los Borbones son malos perdedores.

 

Felipe VI: contraperfil

«El niño es un demonio. Disfruta tratándonos mal y poniéndonos en evidencia». Así hablaba en 1980 un miembro de la escolta de la familia real, un antiguo buen amigo. Se refería al entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, que contaba con 12 años de edad en aquellos momentos. «Ninguno de nosotros quiere ir con el niñato, preferimos seguir al padre a 200 km/h en sus escapadas nocturnas, aunque acabemos derrapando en la M-30. Siempre nos da esquinazo».

La periodista Pilar Eyre, especializada en dimes y diretes de la monarquía, afirma en la revista Lecturas que con 36 años, el Borbón abrió una nevera por primera vez en su vida, en casa de la abuela de Letizia, en Asturias. «No lo ha hecho en su vida y le hace ilusión», dijo su prometida, según Eyre. Está mal visto que la realeza pise las cocinas. Para eso disponen de una generosa servidumbre, pagada por los contribuyentes.

Dicen que es el rey más preparado. Esto es relativo. Depende, elementalmente, de la preparación de sus antecesores. Para superar a su padre ―cazador de elefantes―, a su bisabuelo Alfonso XIII o a su trastatarabuela Isabel II no precisaba hacer carreras. Total, todos estos pasan siempre con nota y nunca necesitan presentarse en septiembre. Igual es que la consanguinidad los hace más listos.

Su padre es franquista. Él también. En 1970, el emérito declaró para una televisión suiza que Franco era un ejemplo viviente para él. Cinco años después, con el sátrapa frío y seco, bajo mil coronas funerarias, juró lealtad a los principios del Movimiento, para que lo proclamaran rey. «Su recuerdo [Franco] constituirá para mí una exigencia de comportamiento […]», dijo en su primer discurso como monarca.

El hijo es lo mismo. ¿O alguien a estas alturas se traga que simpatizar con el Atleti y casarse con una periodista son síntomas de amor por las libertades? En el discurso contra el Procés catalán o en el desplante a la espada de Bolívar vimos su talante democrático. Tampoco hay que dar más vueltas al asunto: rey y democracia son términos incompatibles. Podrán aparentar ser la vanguardia de la libertad, pero solo por no perder la corona.


Borbones y Latinoamérica

Fernando VII los mataba. Tras las declaraciones de independencia de las colonias, “el rey Felón” apostó por un escarmiento y envió a criminales de guerra como el mariscal Morillo a masacrar población civil y fusilar a los líderes independentistas. Fue el “Régimen del Terror”. En España tampoco se contuvo. Mataba liberales por vicio.

Se ha puesto muy de moda el chascarrillo de que “no se pueden mirar aquellos hechos con los ojos de hoy”. Lo dijeron Pérez-Reverte y el traidor Vargas Llosa, y una legión de bobos lo repite cada vez que quieren sacudir su patriótica conciencia histórica. Es la perfecta coartada discursiva de los que, como los Borbones, añoran las gestas de Hernán Cortés, Pizarro y compañía. Lo jocoso del asunto es que estos mismos, sí pueden mirar con los ojos de hoy las supuestas atrocidades cometidas por los indígenas, para poder justificar después la invasión, sometimiento y “reeducación”.

Juan Carlos I los callaba. La Revolución Bolivariana de Hugo Chávez fue vendida por la propaganda occidental como la loca mentira de un presidente choni. Se ridiculizaba a Chávez, y aún peor: se ridiculizaba la esencia latinoamericana. Durante el último gobierno de Aznar los ataques fueron furibundos y humillantes.

En la Cumbre Iberoamericana de 2007, Chávez se quejaba de ello y el rey de España trató chabacanamente de callarlo, como hubiera hecho con cualquier indígena sometido. La diferencia es que mientras uno era impuesto por decreto de Franco y herencia monárquica, el otro era un presidente electo legítimamente. Que no es asunto baladí. ¿Con qué ojos hay que mirar esto?

El emérito desapareció cuando amenazaba tormenta. A pesar de las evidencias de corrupción, la justicia archivó todas las causas. Y el Borbón regresó hace unos meses, siendo incluso aclamado por cuatro desocupados. “Vivan las caenas”. Se largó pronto con sus amigos jeques al paraíso de los derechos humanos.

Felipe VI los desprecia. El desdén mostrado frente a un gran símbolo de la libertad de los pueblos latinoamericanos viene a reforzar la idea de que este Borbón porta en su ADN el colonialismo más rancio. En su última visita a Colombia, no solo hizo el feo a la espada de Bolívar; se reunió con el presidente saliente, el derechista Iván Duque. Parecía más lógico que lo hiciera con el entrante, el único que, a partir de ese momento, tendría capacidad de decidir. El problema es que es rojo y exguerrillero. Como Mujica, que sí fue recibido como presidente de Uruguay por Juan Carlos I en el Palacio Real. Vamos de mal en peor.


El asunto de pedir perdón

No es un tema trascendental. Pero sería un gesto noble. Mucho más que tensar el pescuezo altivamente y seguir mirando a los hermanos de Latinoamérica por encima del hombro. Motivos para disculparse de las bellaquerías de nuestros antepasados españoles haylos de sobra, ya los miren los ojos de Pérez-Reverte, los del acomodaticio Vargas Llosa o los del mismísimo sursuncorda.

La conquista y colonización española de América se hizo con la espada y con la cruz. El Vaticano es poco proclive a dar su brazo a torcer, y sin embargo, Juan Pablo II y Benedicto XVI ya pidieron perdón en su día. El papa Francisco ha ido más lejos: «Pido humildemente perdón por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada Conquista de América».

Los inmigrantes latinoamericanos siguen siendo objeto de estereotipos, prejuicios, rechazo y discriminación en nuestro país. Es lo que muchos españoles parecen haber aprendido de algunos de sus políticos y de todos los Borbones. Ellos lo viven con la mayor alegría, incluso en condiciones sociales de exclusión. Las secuelas del yugo español les obligan a buscar el pan aquí. Vienen de repúblicas y si algo se grabó a fuego en el inconsciente colectivo es que no quieren reyes en sus países. Saben muy bien que no hay rey bueno